El Alporchón - Diego Iglesias Cabrera

Histórico  es el Alporchón de Vélez Blanco y algo semejante en normas y leyes como el de Vélez Rubio, Lorca y Valencia.

            Desde tiempo inmemorial el Alporchón estaba ubicado en el Concejo o Ayuntamiento de la Villa. La regencia  correspondía al Alcalde de Aguas, que ordenaba los repartos de agua para riego, en las distintas balsas y Comunidades de regantes. También hacía cumplir las Leyes y Normas de Limpieza de todas las acequias comunes y brazales generales de la vega, que desembocan a torrenteras y ríos.

            Se supone que se mantuvo el Alcalde de Aguas hasta la publicación de la primera Ley de Aguas aprobada entre los años 1.866 y 1.879.

            Todos los sobrantes de agua del Mahimón, numerosas balsas y fuentes, cuyas porciones discurren o se riegan por Brazales Motrencos o Secundarios; se unen a otros generales que desaguan al río del Piar y río de Corneros, antiguo Cineros; y desde siempre que se sepa, los regantes tienen por costumbre regar su pertenencia pero cuando han terminado el riego, es obligación volver la Parada Motrenca que le corresponda, ya que no está permitido dejar el agua estancada o emplearla en terrenos valdíos o prados con el consiguiente perjuicio que pueda causar a otras propiedades colindantes, es responsabilidad de cada propietario que; a su vez deberá realizar la limpieza del brazal correspondiente a su propiedad como mínimo una vez al año.

            En tiempo de los Árabes, el Fiel se conocía como Amin Al Am, o dicho en cristiano el Señor del Agua, y posteriormente durante el Marquesado de Los Vélez el cargo de Fiel se ejercía por herencia de padres a hijos, aunque dicha designación debía ser refrendada por el Alcalde de Aguas. En el Alporchón de Vélez Blanco el último Fiel que ejerció el cargo por herencia fue Antonio Serrano Botía. Actualmente el Fiel es  la persona de confianza, y elegido por la mayoría de regantes de agua del Mahimón. También se encarga de la complicada tarea de vigilar las horas y arrobas de agua de cada propietario, pero sin desplazarse por las acequias de la vega.

            En el Alporchón de Vélez Blanco se mantienen viejas costumbres en lo que se refiere a contar el agua de riego. En la actualidad todos los días del año a las nueve de la mañana el Fiel Contador de Aguas, cuenta por orden numérico en la tablilla gran parte de las Balsas y Comunidades Históricas que tienen su representación, incluidas  todas las aguas del Mahimón. Igualmente realiza las fallas o subastas de agua que pertenezcan a cada balsa y según el día de tanda que le corresponda.

            Antiguamente esta labor era variable, en Primavera y Verano del 21 de Marzo al 21 de Septiembre, se realizaba a las siete de la mañana y en Otoño e invierno una hora más tarde, a las ocho de la mañana. Adjunto foto interior del Alporchón.

LA FALLA

            Los acuerdos de reparto de agua de fallas no son permitidos en el interior del Alporchón, y siempre deben hacerse en la calle.

            El murmullo de varios grupos de personas frente al Alporchón haciendo acuerdos verbales previos para repartirse las horas o arrobas de agua para el riego: una sala de unos doce pasos de longitud y cuatro de ancho y en su interior cuatro bancos para tomar asiento, la mesa, cuatro sillas, un crucifijo suspendido en la pared, y al lado un plano de las principales acequias de la Vega, son el grato recuerdo de nuestros sabios abuelos cuando nos hablan de ciertas costumbres históricas.

            El Fiel permanecía sobre el estrado, alzaba la mano y hacía sonar tres palmetadas para que los concurrentes guardaran silencio, como lo sigue haciendo.

            El Fiel se santiguaba y decía: "En el nombre del padre, del hijo y del Espíritu Santo, alabado sea Dios”, y respondían los demás: “Sea por siempre bendito y alabado”, lo que demostraba la vinculación de Dios-Agua.

            En voz alta anunciaba la “Falla” que pertenecía, y al instante respondía alguno de los dos o tres postores que concurrían, y decía: “el tipo” que podía ser una cantidad módica entre cuatro, cinco, seis, ocho o diez pesetas. Los concurrentes pujaban aumentando la cantidad, o diciendo “una más”, y a veces un real o dos reales más; el Fiel continuaba su labor diciendo o cantando la cantidad hasta el instante en el que uno de los dos últimos postores se detenía en la subasta, pronunciando el Fiel en Voz alta el precio alcanzado, y decía: “No hay quien de más”, y a las tres veces: “Se remató”.

            Se adjudicaba la “falla” para aquel postor que había pujado la mayor cantidad, y era obligación de realizar el pago en efectivo, como máximo un cuarto de hora después, y de no hacerlo se podía repetir la subasta. Al finalizar la falla o subasta de agua, la adjudicación podía ser individual o bien para repartirse entre varios regantes.

            Esta acción se mantiene a diario aunque se percibe que está en decadencia, por motivo del progresivo abandono de la agricultura tradicional.

            En la actualidad queda establecido el “tipo” de cada falla en Euros de la siguiente forma:

$1-          Fuentes de Argán: 12 €

$1-          Hila del Concejo: 15 €

$1-          Río de Argán: 15 €

$1-          Hila de la Unión: 15 €

$1-          Balsa de Alhara: 30 €

$1-          Hilas de Turruquena: 30 €

$1-          Hilas de Cenete: 15 €

$1-          Balsa de Cenete: 15 €

$1-          Balsa Vicaria: 12 €

$1-          Balsa de Alguit: 12 €

$1-          Hila de la Tosca: 12 €

$1-          Balsa Alta: 6 €

$1-          Balsa Baja: 6 €

$1-          Balsa Carnicera: 6 €

$1-          Hila de Caguit: 6 €

$1-          Balsa de Caguit: 6 €

$1-          Hila Bermeja: 6 €

$1-          Sobras y Fuente de la Teja: 6 €

$1-          Hila de Mahón: 6 €

            Supuestamente para comprar o vender el agua de riego, a lo largo de la historia también se utilizaron distintas monedas de cambio como la caraba, cruzados, novenes, cornados, meajas, blancas, maravedíes, ducados, escudos, reales y pesetas.

RETRIBUCIÓN Y FALLA DEL FIEL

            En la información obtenida por parte de las personas mayores y conocedoras, recuerdan de sus antepasados que se pagaban Prevendas para el Fiel, es decir, de todo lo que producía la huerta: trigo, cebada, aceite, vino, patatas, garbanzos, panizo y hortalizas.

            Antiguamente al Fiel le compensaba su trabajo y tenía derecho a realizar una Falla al año en cada una de las Comunidades Históricas, incluidas las balsas, podía hacer la subasta el día que creía conveniente, y casi siempre era en verano cuando más valor tenía el agua. También hubo otras épocas que cobraba la falla más cara de cada balsa o Comunidad de Riego.

            Por su constancia en el trabajo diario de contar el agua de riego y la honestidad en la actuación de todas las fallas, merece recordar los nombres de algunas personas que ejercieron el cargo de Fiel en el Alporchón de Vélez Blanco: Gonzalo Piñero de Hita (1.610), Francisco Robles Torrecillas, Antonio Serrano Botía, Juan Llamas López, Manuel Ruzafa Pérez, José Marcelino Gazquez Gazquez y hasta el momento José Martínez Arcas.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                  

DIMES Y DIRETES POR EL AGUA

            Los dimes y diretes por el agua han sido aquí como en otros lugares constantes, bien por desconocimiento de normas de usos y costumbres, bien por otras causas.

            Generalmente, el fiel los dirimía o resolvía según su buen entender y los guardas o acequieros los hacían cumplir.

            En ocasiones los problemas derivados de la alteración o reconstrucción de los partidores generales ha producido disensiones y conflictos complicados y serios, tan graves que han provocado enfrentamientos de autoridades locales y cuyos litigios se han resuelto al parecer de forma permanente, de los que no voy a entrar en detalle para no herir sensibilidades.

            Conclusión:

            Al ser el agua escasa y funcionar su reparto con subasta al alza, los costes de producción entre unas cosas y otras llegaron a ser más altos que los beneficios, razón por la cual se abandonaron casi totalmente los cultivos de verano tradicionales.

            En la actualidad, continúan los cultivos de arbolado merced a las “ayudas”.

            Quiero aprovechar desde este estrado para hacer una llamada de atención a los diversos centros de educación y cultura del conjunto de la geografía nacional y de la Junta de Andalucía en esta bella e histórica Comarca de Los Vélez para organizar grupos de jóvenes que puedan asistir a los alporchones de Vélez Blanco y Vélez Rubio para ver y aprender como el fiel todas las mañanas y días del año cuenta y subasta el agua de riego.

            Algunas de las personas aquí presentes aprendimos de padres a hijos, pero hace ya unos cuantos años que la agricultura tradicional de cereal en el escalonado de bancales en Vélez Blanco está decayendo, motivo por el cual quedan pocas personas conocedoras del complejo sistema de riego y a medida que el tiempo pase será más difícil y puede llegar a perderse.

            Así pues, creo de suma importancia que el alporchón de Vélez Blanco y el de Vélez Rubio junto al de Lorca y Valencia son históricos por sus repartos de agua para riego.

            En lo que se refiere a las medidas la arroba y el grano son de origen romano, pero adaptadas al sistema castellano y árabe. La arroba equivale a 288 m3 y el grano a 1/8 de arroba o sea 36 m3, teniendo en cuenta que depende siempre de las épocas o ciclos de sequía y en tal caso como el actual, el volumen es inferior ya que se hacen arrobas de unos cuatro granos poco más o menos.

            Otro dato interesante que usaban aquellas gentes para medir la distancia entre manantiales y fuentes o bien fuese para ir de un lugar a otro era de la siguiente manera: los pasos, un tiro de piedra, un tiro de bala, el tiro de ballesta y la legua, todas válidas y fiables, anteriores al sistema actual.

            Este trabajo forma parte de un largo proceso de investigación y ha sido realizado con la información y testimonio oral de todas las personas conocedoras del sistema de partición y riego. También se ha presentado a los Sres. Presidentes de las Aguas del Mahimón de Vélez Blanco, D. Dionisio Gázquez Aliaga y de Vélez Rubio D. Manuel Martínez-Carlón Guirao, quienes dieron su favorable opinión para que este artículo pudiera ser objeto de su publicación y divulgación. Por lo que se agradece la colaboración a los Sres. Presidentes, al fiel del Alporchón de Vélez Blanco José Martínez Arcas, Dietmar Roth investigador de historia y en especial a todas las personas conocedoras del sistema, la mayoría de ellos lamentablemente ya no están entre nosotros: Antonio Quiles Collado, Juan Manuel Aliaga Carrión, Eduardo Martínez López, Juan Pérez Martínez, Juan Martínez Andreo, Joaquín Gómez Gil, Manuel Gómez Gil, Andrés Sánchez Andreo, María Quiles Galera, Manuel Ruzafa Gallardo, Pedro Gallardo Arcas, D. Dionisio Motos Guirao, Mariano Martínez García, Juan Gómez López, Juan Jordán Torrecillas, Pedro Gallardo Gallego, Quiteria Crisol Jordán, Cándido Sánchez Miravete, Juan Molina Cabrera, María López Pérez, Ángel Cabrera Reche, Encarnación Martínez López, Ginés López Heredia, Miguel Ruzafa García, Juan José Porland Sánchez, Antonio Sánchez López, Juan José Cabrera Ros, Dionisio Campos Pintor, Ramón Ros Ros, Diego Martínez Aránega, Ginés Sánchez Martínez, Antonio Sánchez Andreo, Francisco Pareja Soriano, José Ruzafa Artero, Manuel Robles Aránega, Antonio Cano Ruzafa, Domingo Torrente Blesa, Jesús Aránega López, Fernando Aránega López, Blas Ramírez Guirao, Francisco Muñoz Muñoz, Eusebio Montoro Gázquez, Plácido Torrecillas Casanova y Santiago López Martínez.