José Ros García

No hace muchos días recibí con sorpresa una llamada telefónica desde Roma y me preguntaba quién se interesaría por mí desde unas tierras tan lejanas.

La duda, con alegría, no tardó en despejarse cuando escuché la voz de mi buen amigo Herminio Martínez pidiéndome algo que no es imposible, aunque sí delicado. Y digo delicado por cuanto que escribir sobre uno mismo no es nada fácil.

No obstante, y teniendo en cuenta que escribir para "Agora" es placentero -para mis paisanos que con tan buen acierto forman parte de esta asociación-, con gusto lo hago aunque no se si acertaré a medida de todos.

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